Se terminó la feria, pero no importa. Me doy el gusto de escribir esta entrada sobre un gran documental que tiene a la Filosofía del Derecho en nuestro país.

Recuerdo exactamente cómo llegué a ver La Maestría (2025). Un ex compañero de doctorado, con el que siempre intercambiamos mensajes sobre el positivismo y cómo los jueces no aplicar las normas, me lo recomendó. Grata sorpresa me llevé al darme cuenta que quien lo hizo fue Facundo Cabral. No, no el famoso cantante, sino el abogado tucumano, con quien, si mi memoria no me falla, compartimos una materia en la Facultad de Derecho, Derecho Procesal I.
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En un principio, tomé la recomendación y la agregué a mi lista de “para ver más tarde” en YouTube. Sin embargo, no puedo no confesar que no me entusiasmaba la idea. Desde el colegio que sentí un rechazo por la Filosofía como materia. Tal vez por mi inclinación a encontrarle una utilidad a todo, desde el momento en que el profesor presentó su materia diciendo que no servía para nada, me desilusioné. Ojo, lo dijo con toda una explicación por supuesto, pero no borró mi mala predisposición filosófica. ¿Por qué estudiar algo inútil? No le veía el sentido.Con los años, en la Facultad de Derecho ya en primer año con la profesora Assaf de Viejobueno creo que le empecé a tomar el gusto. Luego la volví a tener en Filosofía del Derecho, una materia de quinto año. Tal vez allí ya estaba más maduro, pues recuerdo con claridad que me gustó mucho. Entiendo que fue allí donde terminé de comprender a los positivistas, a los iusnaturalistas, a los realistas, a los trialistas y a toda una serie de autores que se dedicaban a la Filosofía del Derecho. O sea, no todo era Kelsen vs. Cossio, sino que había mucho más dando vuelta.
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Obviamente, la vida sigue luego de terminar la facultad. Uno empieza a trabajar, si es que no lo hacía antes. Enfrenta la realidad que muchas veces la Filosofía del Derecho ve desde otro ángulo. Y aunque no se crea, insólitamente detrás de los errores de los jueces, detrás de sus decisiones, de su forma de trabajar, existe una filosofía, como lo recordé por acá.
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Bueno, muchas vueltas para llegar al documental. Cabral cursó la Maestría en Filosofía del Derecho en la Universidad de Buenos Aires. En ese contexto, empezó a grabar clases. Luego, directamente salió la idea de entrevistar a los profesores. Obviamente, sobre los grandes temas de la materia.
La sorpresa que me llevé al ir descubriendo, mientras veía el documental, que iban desfilando autores que personalmente había leído alguna vez fue maravillosa. Con el paso de los minutos, el documental intercala a Ricardo Guibourg (si ven algo con su firma, léanlo, no los va a defraudar), Eugenio Bulgygin (a quien recordaba de haberlo leído en la facultad), Rodolfo Vigo (de quien leí trabajos sobre ética judicial en la Escuela Judicial del CAM), Miguel Ángel Ciuro Caldani (lo tenía registrado porque me recomendaron un libro suyo que al final nunca leí) y Carlos Cárcova (gran exponente de la Teoría Crítica del Derecho). Confesaré que a Nora Wolfzun, Julio Raffo y Diego Luna no los ubicaba.
Una cosa es leer autores. Otra es verlos hablar, exponer, plantear diferencias entre las diferentes escuelas y desplegar argumentos. ¿Lo bello? La sencillez y claridad con la que lo hacen. Engancha. Dan ganas de volver a leer algo de Filosofía del Derecho. Y eso ya es mucho.
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En conclusión, si tiene poco más de una hora y cuarto, véalo. Es buenísimo. Es más, capaz que se engancha y termina viendo las entrevistas completas a cada uno de los autores, que, recién veo, Cabral también compartió en YouTube. El derecho no se agota en los plazos que se vencen, los escritos que se presentan, las frustraciones con los rechazos de los recursos y el festejo por las sentencias favorables. Hay todo un mundo más allá. Y la Filosofía del Derecho, aunque no lo parezca, nos ayuda a comprender muchas decisiones de ese mundo.