Por una cuestión laboral me puse a pensar en las arbitrarias reglas que aplico (bah, intento aplicar) en los escritos judiciales. Seguro que cada abogado tiene las suyas y desde ya, agradecería sugerencias. Acá solo comparto 10.

1. Sacarse el modo “cana”. O algo así me dijo un profesor alguna vez. A veces copiamos el modo hasta poner “un masculino venía por la acera noroeste en actitud sospechosa cuando…”. No nos dejemos envolver (con todo el respeto que merece la institución policial).
2. Sacarse el modo “judicial/formal”. Como bien aprendí de un abogado experimentado (por no decir viejo). “Hermano, si escribís con respeto, no hace falta poner ‘respetuosamente’ y si sos un irrespetuoso, no cambia nada que digas que te dirigís ‘respetuosamente’, así que eliminálo”.
3. Primera prohibición: “el mismo”. Sé que es tentador, pero no, jugáte y usa “este”, “ese” o “aquel”. ¿Estás por caer en la tentación? Acordáte de la película de Darín y Soledad Villamil. No, “El secreto de sus ojos” no, la otra.
4. Segunda prohibición: el gerundio. Sí, todos los abogados amamos los gerundios. Pero más amamos su mal uso. Por eso evitemos el riesgo. Cortemos de cuajo su uso, que es una mala práctica endémica.
5. “Pedí un elefante y luego explicá por qué”. O sea, andá al punto, sin vueltas. Pedí lo que querés. Luego empezá a dar las razones. No hagás al revés, el lector te lo agradecerá.
6. “Lo bueno, breve, dos veces bueno”. Aplicá esto, pero en serio. O, si te gusta, el otro refrán: “La brevedad es el manjar de los jueces”. ¿Cuesta? Sí, porque los abogados nacimos con la creencia de que el mejor escrito es el más largo.
7. Entre frase larga y frase corta, es corta siempre. Sí, cuesta, pero es real, pero solo así podremos escapara a esa plaga que los abogados amamos: la “oración-párrafo”.
8. El “.-“ no existe. O sea, real, no existe. Como las sirenas o los unicornios, solo surge de la perversa imaginación de los abogados. Así como no cortejamos sirenas ni cabalgamos unicornios, no usemos punto y guión.
9. El “S.S.” o el “V.E.” no existe. Cortemos con esta perniciosa costumbre. No estamos en la Edad Media. No hay reyes, sino apenas funcionarios públicos. Y según la constitución tucumana, solo el gobernador es “Excelencia”.
10. Simplificá. No importa cuándo leas esto, hacélo siempre. La gente cada vez tiene menos concentración. Si sos lo suficientemente inteligente vas a poder resumir el maravilloso argumento de tu caso en un tuit.
Bonus: no te subás a la ola mundialista si el interlocutor no se subió (o si carece de sentido del humor).

Sí, esto fue un hilo el 28/06/26.