¿Están para un tour gastronómico-cultural por la ciudad de San Miguel de Tucumán que incluya un paseo por la magia del “poder de policía” en la regulación municipal y la riquísima “achilata” tucumana? ¿Sí? Arranquemos…

Primero lo gastronómico-cultural. En Tucumán existe el helado como en otras partes. Y existe la ACHILATA (sí, con mayúsculas). ¿Qué es? Esta belleza de color fucsia atrayente que es un clásico en la lucha contra el calor de estas latitudes.
¿Por qué se llama achilata? Dice la leyenda que es porque los vendedores decían “hay gelata” y bue… se fue deformando la cosa y quedó en ACHILATA. Vo ve.
Hasta hace poco, cualquier hijo de vecino con ganas de hacer a la gente feliz podía ponerse a vender este producto celestial… siempre y cuando cumpliese toda la normativa de impuestos, permisos y demás, obvio.
Sin embargo, entró en escena el poder de policía municipal y dispuso dos cositas. La primera, declarar de interés turístico municipal, la promoción y venta del helado denominado “ACHILATA”. De pie por favor. ¡Un reconocimiento imprescindible!
¿Y la segunda cosita? Ah sí una cuestión pequeña: los vendedores de este maravilloso producto los va a elegir el Sindicato de Vendedores Ambulantes (SIVARA). Así que, si quieren vender, vayan asociándose.
¿Algo más? Bueno, un detalle dentro del detalle: los vendedores elegidos sabiamente, no pueden poner a venderse en cualquier lado. ¿Ah no? No. Solo podrán vender en los “puntos de expendio” que va a elegir… el Municipio.
En fin, si no me creen, acá les dejo el texto de la ordenanza (que creo todavía está sin reglamentar).
Y si tienen ganas de ahondar en el maravilloso tema “poder de policía” municipal pueden enterarse de la ordenanza que regula el arte en edificios pues en su momento le dediqué un hilo que se hizo entrada.
Sí, esto fue un hilo el 19/04/26.