Las críticas vienen con el cargo

Recuerdo un caso en el que fui un mero espectador. ¿El tema? Las excusaciones de los jueces por la famosa “violencia moral”. ¿La moraleja? Las críticas vienen con el cargo de juez, así que a acostumbrarse y a ejercer la función. No hay otra.

Cortesía de Gemini

Vamos con el caso, en donde los hechos “…hacen referencia a una publicación en redes sociales de supuesta entrega de dinero por una de las partes en juicio a la Sra. Magistrada interviniente, con el objeto de favorecerlos en el proceso, sin especificarse su nombre y apellido”.

Cuando la jueza se enteró de eso, hizo lo que le pareció lo mejor: viéndose visiblemente afectada en su buen nombre y honor, se excusó por la famosa “violencia moral”, una causal que no está prevista en la norma.

El caso le cayó a un colega juez que, obviamente no estuvo de acuerdo. Él mismo dijo que “jamás me he inhibido en el lapso de ocho años de ejercicio como juez, salvo en una sola oportunidad cuando inició un juicio político en mi contra el fallecido letrado E. A. D.”.

Obvio, el caso fue a la cámara que, con grandes frases, le dio la razón al juez y le dijo a la jueza, palabras más, palabras menos, que se la banque y ejerza la función para la que la eligieron.

¿Fundamentos? El tribunal entendió que “…la cuestión alegada no reviste una entidad tal como para justificar el apartamiento de la Sra. Juez natural de la causa, pues, si bien es cierto que este tipo de denuncias -que además toman un amplificado estado público a través de los medios de comunicación y las redes sociales- afectan la tranquilidad y buen nombre de cualquier persona, hiriéndola en sus justas susceptibilidades, no es menos cierto que, dada la alta función que la constitución y el sistema democrático pone en cabeza de los Magistrados, es nuestro deber mostrar la templanza y fortaleza necesarios para sobreponernos y llevar adelante nuestra tarea. Ello más allá de los ataques, críticas y sinsabores que, si se me permite decirlo, vienen ínsitos con una actividad en la cual, nuestras decisiones diarias en cada caso concreto, difícilmente conformen a todos los intervinientes e interesados”.

O sea: sí, es molesto lo que te pasó, te duele, pero es algo que viene con la actividad. O, como dicen por ahí, “si te gusta el durazno, bancáte la pelusa”..

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