No puedo no compartir el tremendo caso que hace poco se resolvió en Mar del Plata. Of course, lo hizo un jurado. ¿Lo vemos?

Mayo de 2024. Mar del Plata. Un hombre recibe por WhatsApp un mensaje inquietante: “Acabás de matar a tus hijos. Preparáte para las noticias de mañana”.
¿Qué había pasado? I. M. G., su ex pareja y madre de los tres niños, se había encerrado con ellos en su casa en el Barrio Castagnino, pero con la llave de gas ¡ABIERTA!
¿Cómo terminó todo? El padre fue rápidamente hasta la casa, tiró la puerta abajo y rescató a los chicos de 7, 10 y 12 años. Todos sanos y salvos.
¿La madre? También a salvo, pero detenida. Ahí empezó el expediente. La fiscalía la acusó de homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa con circunstancias extraordinarias de atenuación.
Durísimo el caso. La madre pasó en prisión preventiva hasta que en agosto de 2025 obtuvo el arresto domiciliario con monitoreo electrónico y la tutoría conductual de una de sus hermanos.
¿Qué planteó la defensa a cargo del abogado Mauricio Varela? Pues que las cosas no eran lo que parecían. I. M. G. estaba envuelta en un contexto de violencia de género con el padre de los niños, que la llevó a tomar una medida tan extrema.
Ojo, no es que tiró “hubo violencia de género” y nada más. No. La defensa llevó testigos y aportó documentos con antecedentes de denuncias, exclusiones del hogar y restricciones de acercamiento.
En el debate, I. M. G. ya había dicho que nunca quiso matar a sus hijos, sino que buscaba asustar al padre de los chicos.
¿Cómo terminó todo? Con el veredicto del jurado: “no culpable”. I. M. G. recuperó la libertad inmediatamente. No podrá volver a ser enjuiciada por la garantía del non bis inidem.
Como siempre, agradezco a la Asociación Argentina de Juicio por Jurados, por quien me enteré del caso, aquí.
Sí, esto fue un hilo el 09/08/26.