La tentación de no leer

Es el gran desafío que tenemos todos los que trabajamos al usar herramientas de inteligencia artificial y eso incluye al Poder Judicial.

En la Acordada 821/26 la Corte Suprema de Justicia de Tucumán autorizó el módulo de Inteligencia Artificial a sus agentes. ¿Para qué sirve ese módulo? Para realizar dos tareas.

La primera es la generación automática de resúmenes objetivos (SIC) de expedientes judiciales. La idea es que le sirva a los jueces y relatores como herramienta de asistencia a las audiencias. Debutan en el uso los juzgados de primera instancia del fuero civil y comercial común.

En detalle, “el referido módulo procesa el contenido de las actuaciones incorporadas a los expedientes judiciales, incluyendo la extracción de texto mediante técnicas de reconocimiento óptico de caracteres (OCR) aplicadas a documentos digitalizados y la extracción de texto de los audios de las audiencias grabadas, a fin de obtener información estructurada susceptible de ser analizada por modelos de Inteligencia Artificial. Sobre esa base, se incorpora una interfaz conversacional que permite, en una primera versión, a los operadores judiciales realizar consultas en lenguaje natural y obtener resúmenes, referencias, cronologías procesales y respuestas vinculadas al contenido del expediente, agilizando la localización de información relevante y facilitando la comprensión inicial de las actuaciones a fin de implementar en un futuro preguntas predefinidas con respuestas consistentes y controladas en el producto final”.

La segunda es para analizar precedentes y coherencia jurisprudencial. La idea es que les sirva a los relatores cortesanos.

En cuanto a esto, el aparentemente maravilloso módulo “permitirá procesar el texto de una sentencia dictada por un tribunal inferior o, alternativamente, un texto libre de origen judicial, clasificando su contenido y comparándolo con el universo de sentencias firmes de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. Como resultado, generará un listado de precedentes ordenados según su grado de similitud, a partir del cual el operador judicial podrá seleccionar aquellos que considere pertinentes”. Pero luego, cuando uno elige el precedente, el módulo sigue trabajando y nos tira un análisis comparativo que tiene en cuenta “entre otros aspectos, los hechos relevantes, la pretensión, el encuadre jurídico y el perfil de las partes, proporcionando una síntesis de ambos documentos, la identificación de sus principales similitudes y diferencias y una conclusión explicativa, constituyendo un instrumento de apoyo para el análisis jurídico”. Eso sí, se aclara que en ningún momento sustituye el criterio (palabra que detesto, como siempre dije) ni la decisión judicial.

Por si quedasen dudas, la acordada en su parte dispositiva dispone que “los resúmenes generados por la herramienta tendrán carácter exclusivamente auxiliar e informativo, no sustituirán la consulta del expediente judicial ni producirán efectos procesales o jurisdiccionales, siendo responsabilidad de los operadores judiciales la verificación del contenido y la adopción de las decisiones correspondientes”.

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Bienvenida la inteligencia artificial y desde ya, envidio que tribunales tenga el Jarvis que quise desde hace mucho. ¿Qué decir sobre el tema? Un par de cosas, al paso, rápidas y evidentes.

1. Celebro que el Poder Judicial esté desarrollando estos módulos. Esto habla de la capacidad técnica de su personal.

2. Si el uso de estos módulos nos da juicios más rápidos y sentencias más justas, bienvenidos sean (sí, al final del día, soy pragmático).

3. Advierto, eso sí, que el principal temor (por no decir terror) es que estos módulos se lleven puesto el trabajo de jueces y relatores. Ojo, de dos maneras, eso sí.

La primera es que los haga confiar tanto en los resúmenes, que de insumo auxiliar pasen a ser el principal. ¿Qué necesidad de leer el expediente si el módulo lo hace por mí, en menos tiempo y mejor? Aparentemente leer ya no sería necesario para salvarse.

La segunda es la apocalíptica a largo plazo (ponéle) de que directamente no sería necesario el trabajo de algunas personas. No a punto de borrar a los jueces, como en esta película, pero sí al menos el de los relatores. Si como juez puedo preparar una audiencia con el resumen este, ¿cuál es la necesidad que tengo del relator? Y si como juez puedo buscar los precedentes coherentes con la decisión a tomar, ¿para qué me sirve el relator? Y si obtengo una sentencia coherente con las demás con el módulo, ¿para qué me sirven los jueces?

Of course, parece ciencia ficción, es pesimismo puro, ojo que en realidad habrá otro tipo de trabajos y bla, bla, bla. Sin embargo, estimo que en el medio, todos deberemos resistir la tentación de no leer para evitar que los módulos nos lleven a cometer errores y papelones.

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