Ni siquiera activo el “modo cine”, solo llego al “modo series”. Y sí, por la deformación profesional, sigo siendo un abogado hasta cuando veo series. Creo, ingenuamente tal vez, que algo aprendo mientras las miro. ¿Las vemos?

Con mi esposa volvimos a caer en las series sobre crímenes, investigaciones y demás. Vaya uno a saber por qué nos atraen tanto. Y no, no hay que echarle la culpa a ningún algoritmo, al final uno es responsable de lo que termina viendo. En ambas series hay centralidad del proceso judicial, del litigio, con espacio para que los abogados se luzcan (o se equivoquen de gran forma, obvio) y tiendo a pensar que las horas dedicadas a verlas, no han sido perdidas.
The Staircase (2022)
Esta es una serie que tiene unos años ya, protagonizada por Colin Firth y Toni Collette. Juliette Binoche tiene, a medida que pasan los capítulos, un protagonismo creciente. El caso es famosísimo, aunque, a decir verdad, yo no lo conocía. ¿La hago corte? Michael Peterson (Colin Firth), un novelista, es acusado de matar a su esposa, Kathleen Peterson (Toni Collette), a quien encuentran muerta al pie de una escalera en su propia casa.

¿Por qué es interesante ver esta serie? En primer lugar, porque permite ver cómo se desarrolla toda la estrategia de litigio de un caso, desde adentro, ya que Peterson dio acceso total a unos franceses para que grabaran todo e hicieran un documental del caso.
En segundo lugar, porque las teorías del caso de fiscalía y defensa son mostradas maravillosamente, con sus fortalezas y debilidades. La fiscalía dice que nadie sangra tanto con una simple caída de una escalera como argumenta la defensa, que la pareja no era idílica y que probablemente la difunta descubrió el secreto de su esposo: su bisexualidad e infidelidades varias. La defensa solo dice que, en una noche maravillosa con su esposa, Peterson entró en shock al descubrirla al pie de la escalera cuando entró luego de ver la estrellas desde la pileta de la casa.
En tercer lugar, evidencia la importancia de los peritos en los juicios. Fiscalía y defensa tienen cada uno los suyos. Deben construir credibilidad a como dé lugar. Pero siempre hay un límite. Y si lo cruzamos, probablemente alguien nos lo haga pagar.
Advierto que hay spoilers: en ocho episodios con flashbacks recurrentes, uno puede ir reconstruyendo las distintas versiones de los hechos y las diferentes teorías del caso. ¿La asesinó su marido al descubrir su infidelidad? ¿Tan solo se cayó por las escaleras al estar exhausta? ¿Estaban enamorados? ¿Tenían una relación abierta? ¿Cómo estaban económicamente? ¿Acaso un búho la atacó y mató? ¿Cuál sería el motivo por el que Peterson mataría a su esposa?
Pero, además, la serie muestra la parte más espantosa de un proceso penal: no está solo en juego la vida del imputado. No, acá está involucrada toda la familia extensa y ensamblada que había creado con la víctima. Todos se ven envueltos en las consecuencias, no solo económicas de lo que implicó este proceso. Y, por más eficiencia yankee que se quiera, todo el caso dura varios años.
En esos años se puede observar lo difícil que es dar vuelta una condena de un jurado. Irónicamente, al mismo tiempo queda en evidencia que un pequeño error en evaluar la credibilidad de un perito puede ser la diferencia para ganar o perder. O incluso, como en este caso, obtener la anulación del veredicto.
Una de las escenas más estremecedoras, a mi modo de ver, es el cruce accidental entre Peterson y el ex perito que declaró en su contra en su juicio. Este último, en un mostrador de una ferretería. Como se ve, las consecuencias de hacer creer que uno tiene más conocimientos, prácticas o experiencias, se paga duro.
Michael Jackson: The Verdict (2026)
Recuerdo que no soy muy versado en cuestiones musicales, pero los que saben dicen que Michael Jackson era un genio. Esta serie no se mete con ese aspecto del cantante, sino con sus acusaciones de abuso sexual infantil que lo llevaron a un proceso en 2005.

En tres episodios, esta serie documental atrapa con la historia que empieza con Michael Jackson reconociendo que dormía con niños en su rancho “Neverland”. Más allá de contar con declaraciones de casi todos los involucrados, es de destacar que el documental no se hizo con las grabaciones del juicio. ¿Por qué? Pues porque en su momento el juez a cargo no permitió que se grabasen las jornadas. A pesar de esa limitación técnica, la serie es digna de verse y atrapa.
En el caso concreto, la acusación se centra en el niño Gavin Arvizo, pero la fiscalía, en algún punto desesperada porque ve que el caso se le está yendo de las manos, decide abrir la caja de Pandora y sacar otros viejos trapitos al sol de Jackson, con acusaciones viejas.
Párrafo aparte merece la extraordinaria defensa, encabezada por el abogado Thomas A. Mesereau Jr. que desde el principio tuvo muy clara su estrategia: “La víctima quiere plata de Michael Jackson”. Por supuesto, ante cada testigo que era un ex trabajador del rancho de Jackson, el contraexamen era demoledor y buscaba destruir la credibilidad de cada uno de ellos. O son estafadores, o quieren sus quince minutos de fama o buscan dinero vendiendo sus historias a los medios.
El fiscal del caso es uno de los entrevistados y, a mi modo de ver, no queda bien parado, pues no puede salir airoso al explicar malas decisiones. ¿Ejemplo? Cuando hacen declarar a la madre de Arvizo y la destroza la defensa. ¿Otro? Cuando hacen venir a la ex esposa de Jackson y esta, de repente, se da vuelta como una media, a favor de la defensa. En fin, cosas que pasan.
Ahora bien, en retrospectiva, todo este proceso se originó en una entrevista que Michael Jackson le dio al periodista Martin Bashir. Gran error y lo explican todos en la serie. ¿Cómo se llegó a ese punto? Aparentemente lo decidió en soledad Jackson, sin el asesoramiento de nadie, sin filtro, sin jefe de relaciones públicas o asesores de imagen. Llama la atención, por supuesto.
¿Algo más para decir? La serie cuenta con el testimonio de al menos dos jurados que decidieron la suerte del cantante. Esa perspectiva para mí es fundamental, pues permite ver, de alguna manera, cómo las estrategias de ambas partes impactaron en el tribunal.
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En definitiva, si es un abogado incluso cuando ve series, como me pasa a mí, estas dos le van a gustar. Encima, capaz que termina aprendiendo algo. Un negocio por donde se lo mire.