Título que no exagera la realidad para la última entrada del año, dedicado al espantoso caso de Maximiliano Lapera, que, gracias a un jurado, pudo quedar libre luego de una maldición de mala suerte, solo que acá no hubo ningún espejo roto, solo el sistema de justicia.

20/06/16. En el medio de la noche en Villa Elvira, La Plata, Lapera va hasta al kiosco con dos amigos a comprar “algo” (a los fines del relato, lo que fue a comprar es irrelevante y lo dejo librado la imaginación de los lectores).
De las profundidades de la noche surge Johnatan “el Chueco” Soto, viejo enemigo de La Pera, con una turba ululante e iracunda amiga de lo ajeno e híperconocida en el barrio.
Of course, la manada le afanó la billetera a nuestro protagonista. Obviamente, Lapera no se achicó y le clavó flor de uppercut de derecha al Chueco, quien cayó contra la reja del kiosco.
Las consecuencias fueron terribles porque el Chueco se armó de un palo y empezó a surtir sin piedad a Lapera. Lógicamente se sumaron sus secuaces y la gresca fue lo que se dice técnicamente, un quilombo.
En el medio de todo eso, Lapera puede escapar cual velocista olímpico hasta que se encuentra (milagrosamente, sí) con un patrullero policial en el que se zambulle para cuidar su vida e integridad física. Finalmente, la montonera se dispersa.
La fiscal Victoria Huergo acusó a Lapera de dos hechos: a) “intentaste matar a cuchilladas al pobre Chueco”; b) “mataste a Fernando Soto con un cuchillo” (este apareció a pocos metros del patrullero luego de la dispersión de la gresca).
Acá entra en escena el team de la Defensa Pública, liderado por el defensor oficial Manuel Bouchoux y el Equipo de Litigación de la UNLP, campeones nacionales en Mendoza del concurso del INECIP.
La fiscal sabía que la cosa venía mal (y sí, flaca, el vago ya llevaba más de 7 años preso sin pruebas) e intentó anticipar el golpe diciendo al jurado: “No compren la legítima defensa por favor”.
La defensa señaló lo obvio: a) “hermana, no probaste nada”; b) “el vago lleva 7 años adentro”; c) “tanto tiempo lleva adentro que le falta una materia para terminar segundo año de sociología”; d) “Soto murió de un cuchillazo dado por error en el medio del tumulto/robo/agresión salvaje a Lapera”.
Coronó el juicio el mismo Lapera con sus últimas palabras: «Si me van a condenar, que sea por hechos concretos, solo pido justicia. Desde 2016 que estoy detenido, no conozco a mis nietos, los vi por primera vez acá». El jurado lo declaró no culpable y así recuperó su libertad luego de más de 7 años. Conocerá a sus nietos y esperemos, termine sociología.
La fuente de este tremendo caso es, como siempre, la Asociación Argentina de Juicio por Jurados, acá.
Sí, esto fue un hilo el 31/12/23.