La entrada de hoy es lo más roja que he escrito en muchísimo tiempo. Espero ser tildado de comunista, colectivista y anticapitalista. ¿Por qué? Pues porque lo dedico al libro donde aprendí (según su visión) el mejor derecho de todos: “El derecho a la pereza” (1880), de Paul Lafargue. ¿Lo vemos?
