¡Y cuánto! En tribunales, ese reino del “siempre se hizo así” y del “nunca se hizo así”, cuesta muchísimo, pero es hermoso intentarlo y maravilloso lograrlo.

Cuando pasé de trabajar de capital al sur, el choque con ciertas prácticas fue casi cantado. Sin embargo, en estos dos casos, recuerdo una que me costó mucho erradicar: la resistencia de los jueces a dictar las famosas “resoluciones que anticipan situaciones previsibles” (RASP). ¿Qué es eso? Vamos a lo concreto: en todas mis demandas de alimentos solicitaba un porcentaje sobre el ingreso del demandado. Sin embargo, no me quedaba ahí, sino que pedía que para el hipotético caso que cambiase su fuente de ingreso (sueldo, pensión, jubilación, etc.) o que la perdiese, se aplicase el porcentaje sobre la nueva fuente o sobre el Salario Mínimo Vital y Móvil en caso que no hubiese fuente alguna.
Los jueces, acostumbrados al copy and paste, jamás acomodaron sus modelos y me sacaban las sentencias sin los supuestos hipotéticos planteados. Con algunas aclaratorias lo acomodaron. Sin embargo, una jueza en particular, como recordé por acá, se resistió a resolver anticipadamente. ¿Motivos? Malos, por supuesto. No importa, cuestión que, tanto en un caso de alimentos para la esposa como en otro de alimentos para los hijos, llevé la cuestión a la cámara. ¿Resultado? En ambos casos me dieron la razón. Con el tiempo, dejó de ser necesario recurrir a la cámara, pues la jueza entendió el tema de las RASP y las empezó a aplicar.