¿Sale entrada de otro maravilloso caso resuelto por jurados en esta Argentina maravillosa? Sale. “Robó, huyó y lo pescaron” (1969), película del prolífico Woody Allen, parece haber sido la inspiración del alegato de clausura del fiscal en este caso…

Bueno, en realidad es para mostrar al personaje detrás de la teoría del corrimiento del velo societario, Salvador María Lozada.
¿Los hechos? Absolutamente de horror (sí, no de terror, de horror). 28/05/24. Colonia Amadeo, departamento de Margarita Belén, provincia de Chaco. El médico Enrique David Díaz Pacce contrata a un albañil para hacer refacciones en su casa.
El gentil galeno invita al albañil que se quede a almorzar en casa. Es más, le dice “después te acerco a tu casa”. El albañil confía y accede a la invitación.
Terminado el almuerzo el galeno le convida un vaso de licor de kinoto casero “hecho en casa” por él mismo. Y lo manguea para que lo ayude a poner una media sombra en la planta alta.
¿Qué había en el licor de kinoto? Un sedante. Apenas empezaba a subir la escalera, el albañil se desmayó.
¡No! No era la famosa “escopolomina”, más conocida como “burundanga”. Era otro que no dejó rastro alguno.
El ilustre profesional aprovechó que el albañil estaba inconsciente y lo violó en el altillo, donde había dejado acomodada una cama y varias cajas de preservativos.
Cuando la víctima volvió en sí se dio con que estaba adolorido, mareado, con moretones y sangre. El médico apareció con dos plomeros a quienes puso a hacer otras tareas mientras limpiaba la sangre.
El galeno cumplió su palabra: llevó al albañil a su casa pero le imploró que no contara nada a nadie.
En casa, gracias a su esposa el albañil pudo hacer la denuncia y ser atendido en el Hospital, donde constataron los desgarros en su zona íntima rectal. También descubrieron un miorrelajante en sangre.
Obvio, el albañil hizo la denuncia. Los querellantes lograron la detención rápidamente. Y terminó con un juicio por jurados en la extensa provincia de Chaco.
¿Cuál fue la teoría de la defensa? El galeno Díaz Pacce no se anduvo con vueltas: “Fue consentido y no fue la primera vez”.
Básicamente no negó que tuvo sexo con la víctima, pero intentó cambiar el contexto: “Me dijo para tener sexo y, más vale, accedí”.
A todo esto, intentó traslucir que la víctima buscaba plata, pues le habría dicho: “esto te va a salir caro”.
¿Por qué digo que el fiscal Sergio Cáceres Olivera se inspiró en la obra de Woody Allen para su alegato de clausura? Porque dijo, ante los doce jurados: “Lo engañó, lo drogó y lo violó”. Cortito y al pie.
¿Qué decidió el jurado? CULPABLE. Y así, el reconocido profesional fue condenado por el delito de abuso sexual con acceso carnal.
Les dejo, la siempre imprescindible crónica de la Asociación Argentina de Juicio por Jurado, acá.
Sí, esto fue un hilo el 11/09/25.