Hamilton: An American Musical

Se viene la feria y quiero salir un poco de lo habitual, así que arranco con esta recomendación a ver un musical sobre la vida de Alexander Hamilton (de cuya vida en anécdotas escribí por acá). Y eso que ni escucho música…

Empiezo por lo más chocante: sí, no escucho música. Ni en mi casa, ni en mi trabajo ni en ningún lado. No tengo banda ni artista favorito. Mi formación en el tema es realmente mala. Es más, reconozco que cada vez que necesito saber algo del tema, siempre consulto a un amigo que es una eminencia musical. Ojo, no soy un ente. Mi esposa, que sí escucha música, me arrastró ya a varios recitales de sus bandas favoritas.

Hecha esa brevísima introducción, vamos a lo importante que, obvio, no soy yo y mi relación con la música, sino lo que considero una maravilla: Hamilton: An American Musical.

Debo decir que estas líneas están sesgadas por mi formación. Al ser abogado, alguna vez cuando pasé por la Universidad me enseñaron que Alexander Hamilton, junto a James Madison y John Jay escribieron The Federalist Papers (1788), un conjunto de ensayos para defender la por aquel entonces reciente sanción de la Constitución estadounidense. Sin embargo, confieso que no sabía mucho más que eso. Alexander Hamilton era, para mí, simplemente un autor más.

Eso cambió cuanto tuve oportunidad de viajar a Estados Unidos en 2012, por una beca. Hasta el día de hoy recuerdo que el guía turístico que nos acompañó en Washington DC era ucraniano y excepcional. Me deleité con su manera de contarnos la historia norteamericana, llena de anécdotas maravillosas. Ahí profundicé sobre la figura de Alexander Hamilton y aprendí algunas cuestiones interesantes como ser que no nació en suelto norteamericano sino en una pequeña isla del Caribe, era pobre, huérfano de madre, abandonado por su padre, becado por una colecta de su pueblo que apostó por su inteligencia y tesón, llegaría a ser Secretario del Tesoro durante el gobierno de George Washington, sería el primer político involucrado en un escándalo sexual (al menos, que la historia registre), terminaría apoyando a Thomas Jefferson para presidente (demócrata-republicano, enemigo de los federalistas) y moriría en un duelo a manos del vicepresidente Aaron Burr. Sí, una vida interesante la de Hamilton.

Años después no sé cómo, pero llegué a un video de 2018 que analizaba musicalmente Hamilton: An American Musical (dura apenas media hora y se lo recomiendo). Ahí me enteré de su existencia: un musical que contaba la vida de Alexander Hamilton, padre fundador de los Estados Unidos de América. La verdad es que me quedé con ganas de ver el musical. ¿Por qué? Pues porque la única forma de hacerlo era viajar a Nueva York, ir a un teatro de Broadway, comprar la entrada y sentarse a disfrutar el show. Obvio, todo el plan suena divino, pero estaba lejos de mi presupuesto de empleado público.

Pasaron los años y descubrí Disney+ gracias a Mercado Libre. Nuevamente, no sé cómo, probablemente gracias a un misterioso algoritmo, me topé con Hamilton en el catálogo. Lo agregué a la lista para verlo “en algún momento”. Ese “algún momento” fueron varios años después. Pero, a diferencia de lo que pasa muchas veces con nuestras expectativas, esta vez no me defraudó. Realmente disfruté la experiencia del musical a lo largo de sus 2 horas 40 minutos (por favor, no se asuste con esto, sea sincero y piense cuántas veces vio películas que eran bodrios de mayor duración).

¿Por qué verlo? Por muchas razones. En primer lugar, es un viaje a la historia de cómo se forjó Estados Unidos de América. Si le gusta la Historia, le encantará el musical. En segundo lugar, la música es una locura. Imagine: la pude apreciar yo, que no escucho, más la apreciará usted que seguro sí lo hace. En tercer lugar, porque el musical es un paseo por los más amplios temas que se le ocurran: amor, amistad, traición, política, historia (obvio), curiosidades, muerte, duelos, humor (sí, mucho) y un largo etcétera. En cuarto lugar, los actores son geniales. Y no solo los que hacen de Alexander Hamilton y Aaron Burr, los protagonistas. Vea a quien hace del Rey Jorge III y dígame después si no se merece una ovación. En quinto lugar, porque el musical se basa en Alexander Hamilton (2004)del historiador Ron Chernow así que uno supone que respeta más o menos lo que en realidad pasó.

Podría agregar dos cuestiones más. La primera es que fue un éxito rotundo tanto en la taquilla como en la crítica: algo rarísimo en estos tiempos donde “los que saben” y “el pueblo” en general no van de la mano en cuanto a apreciar el arte. La segunda es que se sacará la duda de por qué Martha Washington llamó “Hamilton” a su gato montés.

En definitiva, podrá apreciar al hombre detrás del padre fundador, al ser humano detrás del autor de uno de los libros más citados en Derecho Constitucional.

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