Hacer la diferencia

De vez en cuando me tocan casos que me hacen pensar que uno cuando trabaja puede hacer alguna diferencia. Este es uno de esos.

Cortesía de Meta AI

Los seguros y los consumidores nunca se llevaron bien, en mi limitada experiencia. Y un cliente lo sufrió en carne propia. Tenía un seguro de vida y accidentes personales. Tuvo un accidente espantoso que le impidió seguir trabajando. Sin embargo, por su propia recuperación, que le llevó más tiempo que el pensado, fue a reclamar al seguro tarde. O al menos esa era la visión del seguro. Desde un primer momento sus mágicas palabras fueron: “su caso prescribió, debería haber venido dentro del año”. Cuando llegó a mis manos, entendí que todo el caso giraba en base a eso. Sea cual fuere la demanda de cumplimiento de contrato que hiciera, la compañía me iba a oponer la prescripción.

¿Qué hice? Pues ponerme a estudiar como loco el tema. Llegué a la conclusión de que las normas y la jurisprudencia estaban de nuestro lado. Armé la demanda y, anticipándome al planteo, expliqué en el mismo escrito los fundamentos de por qué no estaba prescripta la acción.

Como anticipé, la compañía planteó la prescripción, pero la sentencia la rechazó e hizo lugar al pago del seguro de vida y accidentes personales. Este sería el primer capítulo de un caso que en la oficina sería famoso por las numerosas secuelas. La primera lección que me quedó (o al menos, que refresqué, pues no puedo decir que no la supiera por aquel entonces) es lo importante que es tener en clara la teoría del caso que litigamos. Aunque parezca obvio, eso implica mucho trabajo previo.

3 comentarios sobre “Hacer la diferencia

¿Algún comentario?