Lo revolucionario de aplicar la ley

Si se siguiera el consejo de Montesquieu en Las Cartas persas, uno debería, a donde va, hacer lo que ve. El tema es que así no se va a cambiar nada…

En mayo de 2017 asumí como Defensor Oficial en lo Civil y del Trabajo, con carácter itinerante, con jurisdicción territorial en los Centros Judiciales Concepción y Monteros. Yo venía de trabajar en otra Defensoría, pero en el Centro Judicial Capital. Fue un gran cambio. Y ahora que lo veo a la distancia, lo subestimé.

Digresión. Empiezo esta nueva sección en la que compartiré algunos casos en los que me tocó intervenir. Quien sabe, quizás algo de lo que entiendo que aprendí.

El choque cultural entre jurisdicciones fue tremendo. Es el famoso shock que hay en cualquier ámbito cuando alguien viene de afuera. O sea, uno siempre encontrará el “aquí siempre se hizo así” y el “aquí nunca se hizo así”, las dos grandes leyes tribunalicias que rigen la innovación.

Sin embargo, a diferencia de otras organizaciones, en tribunales, mal que mal, si bien jueces, fiscales, defensores, funcionarios y empleados tienen un gran margen de maniobra (por no decir discrecionalidad, por no decir arbitrariedad) para hacer las cosas, de vez en cuando deben aplicar el derecho. En estos tiempos turbulentos en los que se vive, tiendo a pensar lo revolucionario que es aplicar la ley. En ese entonces, 2017, pensaba igual.

Voy al caso. No era un caso difícil ni mucho menos. Es más, diría que era “de manual”. Un caso más de alimentos. El juez fijó los alimentos provisionales en un porcentaje del ingreso de la alimentante. Sin embargo, condicionó toda la resolución a que mi cliente prestase caución juratoria (sí, caución juratoria, como se lee).

Cuando leí la resolución no podía creer lo que veían mis ojos. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga. Armé la revocatoria parcial explicándole al juez que estaba equivocado, que había una norma (artículo 547 del Código Civil y Comercial) que justamente decía que nadie puede ser obligado a prestar fianza o caución alguna. O sea, el derecho no solo que no permitía lo que él había mandado a hacer, sino que lo prohibía. Además de la falta de razonabilidad de hacer viajar a mi cliente, del interior del interior, como digo, varios kilómetros solo para cumplir con la formalidad que a un funcionario se le ocurrió, a espaldas a la ley que juró aplicar. Por supuesto, ahora que veo el recurso, metí un montón de argumentos que hoy no repetiría, por demasiado obvios, pero bueno, era hace siete años y yo no era el mismo, je.

El caso terminó con final feliz: el juez hizo lugar a la revocatoria y mi cliente no tuvo que prestar caución juratoria alguna. Eso sí, con el tiempo me di cuenta del poder expansivo de este pequeño recurso: ese juzgado, a partir de ahí, nunca más exigió caución juratoria en ninguno de mis casos. A veces (ojo, solo a veces), un simple recurso puede cambiar prácticas de años. Y no hace falta hacer revoluciones. Bah, solo lograr algo que parece revolucionario: hacer que se aplique la ley.

2 comentarios sobre “Lo revolucionario de aplicar la ley

¿Algún comentario?