La entrada lleva como título una vieja pregunta que me hice y que terminó en artículo. Quizás queda vieja o quizás, no, tiene tremenda actualidad. Depende el cristal con que se mire.

Acá la gente del Colegio de Abogados de Tucumán me permite escribir algo para su revista, LEX, sobre el Consejo Asesor de la Magistratura. Son algunas ideas para su reforma.
La primera es armar concursos preventivos en vez de reactivos. ¿Por qué esperar a que se produzca la vacante y recién ahí empezar el proceso de selección? ¿Por qué no avanzar casilleros antes?
La segunda es elevar la exigencia. Hoy por hoy, a los aspirantes a jueces, fiscales y defensores se les exige menos que a un estudiante de la Escuela Judicial del mismo CAM, de la secundaria o a alguien que rindió para un cargo de empleado o funcionario.
La tercera es doble. ¿Por qué no vaciar la entrevista de conocimiento técnico-jurídico que ya se evaluó en etapas anteriores? ¿Por qué no empezar a tomar exámenes orales si la oralidad se esparce cada vez más en el foro?
La cuarta es simple formalidad, pues no es otra cosa que acomodar los antecedentes, que perderán peso con las nuevas exigencias de la oposición. En el medio, se jerarquizarán los magistrados y se colocarán en su lugar a los relatores cortesanos.
Si seguimos como hasta ahora, no nos quejemos de la demora para cubrir vacantes, del nivel de fiscales, defensores y jueces, de sus falencias de gestión y desempeño en la oralidad ni de cómo se retribuyen carreras.
2 comentarios sobre “¿Y si pensamos la reforma del Consejo Asesor de la Magistratura?”