Libros de derecho pandémicos (2021)

La pandemia se extendió, como todos saben y mi idilio con la lectura jurídica se vio beneficiado de alguna manera también. Sale nuevo repaso (a destiempo) sobre algunos libros más de derecho.

El segundo año pandémico obviamente leí mucho menos. La paulatina vuelta a la normalidad implicó, lógicamente, menos tiempo para actividades como la lectura y, obviamente, menos lectura de derecho. Eso sí, cada año digo “no compro más libros físicos” y, por una cosa o la otra (generalmente, recomendaciones de lectura), termino comprando más para mi biblioteca.

1. Los jurados, siempre presentes

Los juicios por jurados volvieron a estar presentes en mis lecturas jurídicas. Luego del fallo “Ramos vs. Louisiana” era obvio que algo se iba a publicar y eso fue La unanimidad de los veredictos del jurado, dirigido por Andrés Harfuch que lo presentó acá. En el libro uno puede encontrar un homenaje al fallo, pero lo más importante, son las razones por las que, al momento de regularlo en nuestro país, debe exigirse la unanimidad. No 8 de 12, ni 9 de 12 ni siquiera 11 de 12. Tanto para condenar como para absolver, 12 votos en el mismo sentido deben ser necesarios, porque es una garantía que forma parte del mismo concepto de juicio por jurados (con perdón de los sistemas bonaerense y neuquino, por supuesto).

2. La jurisprudencia

La jurisprudencia, los fallos, las decisiones que toman los jueces en los casos que les presentan los abogados, o como quiera que se lo llame, siempre es leída al momento de ejercer. Sin embargo, pocas son las veces que la comprendemos y, muchas más las oportunidades en que los mismos jueces no la aplican. Carolina Ahumada en Obligatoriedad de la Jurisprudencia hace un trabajo maravilloso al intentar acercar nuestra caótica realidad en materia de precedentes al mundo del common law. No es una obra que pueda ser tratada despectivamente de cipaya ni nada por el estilo. El libro en su introducción se preocupa justamente por la práctica forense argentina en la cual, como dice Alberto Binder, la jurisprudencia es ese viejo cajón de sastre del cual cada uno saca lo que quiere y lo que le conviene para el caso concreto. ¿Hay alguna otra manera de encarar el asunto? Sí, por supuesto y este libro, cuya presentación recomiendo ver en YouTube, nos invita a explorarla. ¿Los presentadores? Néstor P. Sagüés y Alberto F. Garay, nada menos.

Como me dijeron hace tiempo, detrás de los expedientes hay gente, hay historias, hay personas de carne y hueso. Fallos de la CSJN. Análisis, historia e impacto de los precedentes que marcaron criterios fundamentales de la jurisprudencia en materia penal, compilado por María Luisa Piqué y Diego Zysman Quirós tiene algo de eso. No es la típica compilación de comentarios a fallos. Dista mucho de serlo. Es más una mixtura de historia, periodismo y derecho cuyo combo es híper recomendable. Me enganchó de sobremanera el capítulo dedicado a “Romero Cacharane” de Rubén A. Alderete Lobo, que entrevistó al protagonista del caso. Aprendí mucho sobre el detrás del caso “Góngora” con Cecilia Incardona y Cecilia M. Hopp. Es un libro que se disfruta al leer y, al menos para mí, me sirvió para aprender, descubrir cosas nuevas o tomar consciencia de otras.

3. La ejecución penal

El segundo año pandémico fue el último en el que me desempeñé en el área de ejecución penal y eso me llevó a leer varios libros relacionados con la práctica diaria.

A pesar que desde mediados de 2019 que ejercía en ejecución, nunca había leído de punta a punta una obra completa, general, sobre el tema. Había leído la ley, artículos de doctrina, jurisprudencia a montones e incluso libros sobre algunos temas puntuales del área. Decidí que eso no podía seguir así. Encaré la lectura de Ejecución de la pena privativa de la libertad, dirigido por Mariana Salduna y Javier E. de la Fuente con las ganas de llenar la laguna que advertí en mi formación. El libro cumple, a pesar de que no siempre se hace cargo de las diferencias entre los distintos regímenes aplicables a los condenados por las varias reformas que sufrió la ley. Obviamente, para los provincianos no nos sirve mucho que lo escrito siembre haga referencia al Servicio Penitenciario Federal, pero es entendible al ser una ley nacional.

Con Los caminos de la prueba, de Leticia Lorenzo y Mauro Lopardo, intenté profundizar sobre un tema que, en general, no se le da la importancia que se le merece en la enseñanza. Stop. Aclaremos. No se le daba la importancia que se merece, cuando estudié en la facultad. Ahora no tengo idea, pero en general y con los sistemas adversariales reproduciéndose por todas partes, el libro es buenísimo para los litigantes, que buscan mejorar sus métodos de trabajo a lo largo de todas las etapas del proceso.

Casi todas las audiencias públicas que realiza la Corte Suprema de Justicia de la Nación son para resolver recursos con los cuales las partes llegan a su jurisdicción. En algún momento había visto, analizado y escrito sobre el desarrollo de la audiencia pública del caso “Halabi”. Luego recordé que había visto un libro sobre el tema en general y pensé que podía ayudarme a aprender sobre las dinámicas de las audiencias recursivas. Por eso leí Las audiencias públicas de la Corte Suprema, de Miguel Ángel Benedetti y María Jimena Sáez. No me equivoqué. El libro es claro, tiene un gran rigor científico, con datos, fuentes y un gran trabajo por detrás. Permite al lector tener una visión sobre el nacimiento y la evolución de las audiencias ante el máximo tribunal del país.

Finalmente leí Contra el punitivismo, de Claudia Cesaroni. Librazo. Cesaroni agarra diez ideas populistas sobre la lucha contra la delincuencia y las destroza. Pero las destroza en el buen sentido, las demuele argumentativamente, con datos, con argumentos, con contexto sobre reformas legales, con datos sobre los involucrados, en fin, con todo. La verdad, disfruté un montón con su lectura.

4. La profesión

Hay que darse el tiempo para reflexionar sobre la profesión. No es mala idea escuchar a los mayores, como siempre decía mi padre. Al fin y al cabo, nos transmiten experiencia gratis, sin que nosotros hayamos pasado por el sinuoso camino de adquirirla por nuestros propios medios.

Algo de esa reflexión, bellamente escrita, con muchas anécdotas del ejercicio profesional, encontré en Nosotros los abogados, de Mario Martínez Crespo, colega integrante de un estudio cordobés. El libro me lo prestó un amigo y la verdad que no decepciona, a pesar que tiene unos años. Con nostalgia añora viejas épocas y defiende la profesión de las críticas que usualmente se le realizan.

Paralelamente a la reflexión, pegadita está la gestión. Porque toda oficina debe gestionarse para que funcione. Tuve la oportunidad de ser alumno de Pablo H. Ferrari en la Escuela Judicial del Consejo Asesor de la Magistratura de Tucumán y la verdad es que fueron de las mejores clases que tuve. A pesar de haber ganado su libro en un sorteo, al no estar presente para recibirlo, di ocasión para que la presión popular del curso determinase que fuera para otra persona. Pasó el tiempo y finalmente lo leí. En Gestión Judicial: medición y evaluación del desempeño en la Oficina Judicial, Ferrari comparte experiencias nacidas de la frustración, de las limitaciones y de las carencias. Es un libro práctico, que funcionarios y magistrados deberían darse la oportunidad de leer. Quizás algunas cosas, como el protocolo de búsqueda de un expediente, hayan quedado desfasadas por el avance del expediente digital, pero la gran parte del libro es aplicable a cualquier oficina judicial. En síntesis, una invitación a elevar la vara en lo que hace a la gestión diaria de nuestro trabajo.

Con Reingeniería procesal, de Toribio Enrique Sosa, me decepcioné un poco. Llegué a la obra por citas de otros autores. Sin embargo, al poco tiempo de empezar a leerlo me di cuenta que el tiempo hizo estragos en gran parte de sus capítulos, por los avances en materia procesal que se fueron dando a lo largo de los años. Eso sí, tiene muchas cosas que rescato, sobre los desafíos de gestionar la justicia.

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