La entrada de hoy se mete con lo que más presumimos los abogados: nuestra maravillosa prosa, que nos envidiarían artistas como Shakespeare y Cervantes. ¿Ah no? ¡Mala mía!
La entrada de hoy se mete con lo que más presumimos los abogados: nuestra maravillosa prosa, que nos envidiarían artistas como Shakespeare y Cervantes. ¿Ah no? ¡Mala mía!