Sí, a veces, los casos, la realidad nos imponen límites. No se puede hacer cualquier cosa. Menos, prometer cualquier otra. Y a veces, la litigación en el fuero de familia, da resquicios, aunque no se crea.
Sí, a veces, los casos, la realidad nos imponen límites. No se puede hacer cualquier cosa. Menos, prometer cualquier otra. Y a veces, la litigación en el fuero de familia, da resquicios, aunque no se crea.