Siempre me llamó la atención el azar y cómo los seres humanos lidiamos con él. El derecho, por supuesto, no puede serle ajeno. Ya lo decía Cicerón: "Es el azar, no la prudencia, quien rige la vida".
Siempre me llamó la atención el azar y cómo los seres humanos lidiamos con él. El derecho, por supuesto, no puede serle ajeno. Ya lo decía Cicerón: "Es el azar, no la prudencia, quien rige la vida".