Y con esta entrada termino de contar un caso en el que me sancionaron por pedir sanción para luego pasar por la nulidad, ir a la corte y volver…

Primer acto: pido sanción a la secretaria por un error y termino sancionado. Obvio, apelo, pero la cámara saca un fallo con tres posturas distintas.
Segundo acto: la Corte Suprema de Justicia de Tucumán pone las cosas en su lugar y anula el fallo por falta de mayorías.
Todavía me faltaba el famoso reenvío. La cámara, con otra integración, sacó un fallo por mayoría. Esta dispuso hacer lugar parcialmente a mi recurso y dejar sin efecto el llamado de atención en mi contra. La disidencia, sorprendentemente, fue más allá: no solo me dio la razón en ese punto, sino que entendió que correspondía llamar la atención a la secretaria objeto de mis críticas. No siempre se gana, pero tampoco siempre se zafa.