¿Cuántas chances existen para el postulante que pretende ser juez o camarista nacional o federal? Para muchos esa sería la pregunta del millón. ¿Hay algún consejo que pueda darse para pasar a integrar “tan selecto grupo” (!)?

El único gran consejo es que sea funcionario del Poder Judicial de la Nación en cualquiera de sus fueros e instancias. Así de fácil.
Este consejo no es arbitrario ni caprichoso, sino que los números lo avalan.
¿Por qué? Pues porque, de acuerdo al último libro que leí, el 71,7% de los ternados en los concursos para jueces o camaristas nacionales y federales fueron o son funcionarios del Poder Judicial de la Nación. Sí, más endogámico no se consigue.
¿Qué les queda a los valerosos abogados de pasillo litigantes? Un oscuro y lejano segundo lugar, con apenas un 25,7%.
Y no, no se ilusione amigo. Los números de “ternados” no cambian cuando se analizan los “designados”. Bueno, sí, cambian, pero para peor, se profundizan: 76% y 20% respectivamente.
¿No me creen? ¿Soy un exagerado? No se metan con el mensajero, gente. Les comparto la fuente, este maravilloso cuadro.

¿Fue esto siempre así? ¿O no? ¿En qué momento se volvió tan endogámica la justicia federal/nacional? ¿Alguien lo sabe? Bueno, Juan José Nardi lo intenta explicar (muy bien) en La familia judicial.
Y si quieren leer una magnífica reseña y no este insulso hilo, lean la que escribió Irene Benito acá, en Justa.
Sí, esto fue un hilo el 12/10/25.