La justicia federal según un sociólogo

A veces, quien no es “del palo” nos enriquece con su visión de “lo nuestro”. “Los empleados judiciales según un sociólogo” podría ser el resumen de un artículo que leí sobre los trabajadores de la justicia federal…

Caso 1. Los empleados judiciales “apretados” por el juez: le armó sumarios a los empleados y los cajoneaba en su escritorio. Luego los “apretaba” llamándolos al despacho y mostrándoles el expediente.

Caso 2. Los meritorios que dejaron de existir eran aquellos que “trabajan pero no cobran”. Con hasta un poema dedicado, figura clave si las hubo en la justicia federal.

Caso 3. Las preguntas de siempre en cualquier organización según los propios empleados, funcionarios y magistrados que cursan “Sociología de las organizaciones”.

Caso 4. Cómo los jueces de primera instancia esperan la aprobación de la cámara (las frases son geniales porque son absolutamente reales).

Caso 5. La dicotomía “trinchera (juzgados)/laboratorio (cámaras)” con todos los simbolismos de tareas y jerarquías, fuente de tensiones y disputas.

Caso 6. La famosa distribución de tareas “lindas” o reconocidas (hacer proyectos de sentencias) con “feas” o despreciadas (atender mesa de entradas) que no coinciden con la jerarquía de los cargos, otro quilombo.

En definitiva, parece que hay una lucha entre los trabajadores judiciales “jóvenes” y “viejos”, cual lucha generacional entre “la renovación” y “los mañeros”.

Por supuesto, las disputas por las tareas intelectuales son el pan de cada día, por el reconocimiento simbólico.

Obviamente, las críticas por la distribución de las tareas son claramente una crítica a los magistrados, que son los que las distribuyen y eligen quiénes ocupan los cargos. No sé qué tal les caerá a los magistrados.

¿El resumen? La distinción maniquea jóvenes/viejos según el compromiso con el servicio de justicia y la formación en derecho.

¿Y la culpa de esto quién la tiene? En un principio nunca se les echa la culpa a los mecanismos de regulación y mantenimiento del orden de la estructura de la organización.

¿Entonces a quién? Siempre se lo ve como un conjunto de arbitrariedades que da premios a quien no lo merece, a solucionar con un reglamento de ingresos y ascensos según el mérito y la capacidad.

¿Che y nunca se pusieron a pensar si es la Justicia Federal la que convierte a los sujetos en lo que son? ¿Y si los jóvenes de hoy no son los viejos de mañana?

Para los curiosos, les dejo el link al artículo de Juan José Nardi, acá.

Sí, esto fue un hilo el 05/10/25.

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