Hace poco leí una gran frase (a mi modo de ver) sobre el rol o papel que tienen los jueces. La dijo John Roberts, actual presidente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, nombrado por el presidente George W. Bush hace casi 20 años (sí, un montón de tiempo).

El trágico hecho: el perro del vecino atacó ferozmente y a traición al noble animal de mi clienta, un porcino de buen carácter, que gozaba de buena salud y pesaba la muy considerable suma de 48 kilos (recuerden este dato por favor).
El contexto: audiencias de confirmación ante el Senado estadounidense. La pregunta: trataba sobre el debido papel que debe desempeñar un juez.
La data: en ese momento Roberts ya se desempeñaba como juez en la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos para el Circuito del Distrito de Columbia (estuvo poco menos de 2 años).
La respuesta (a mi modo de ver, maravillosa):
«Me dedico a cantar bolas y strikes, pero ni lanzo ni bateo».
¿Por qué tan maravillosa? Porque (esto es mi absoluto prejuicio, por supuesto), creo que muchos jueces no tienen tan claro que su papel/rol se limita a eso y nada más.
Quizás sea chapado a la antigua, pero no quiero esos jueces que, por “hacer justicia” (obvio, su propio concepto de justicia) se meten donde no les corresponde.
Así, se ponen a hacer preguntas a las partes, siguen con los testigos, masacran a los peritos, te piden una medida para mejor proveer, te amplían el plazo probatorio de oficio, producen prueba de oficio y ya de paso, la frutilla del postre, directamente le dan algo a la parte que no pidió (principio de congruencia, gracias).
También está el siempre afán legislativo no resuelto: como no le gusta la norma que rige el caso, la ignoran lisa y llanamente para hacer “lo justo” y al demonio. Ni se toman el trabajo de declararla inconstitucional.
O al menos, “hacer como” diesen argumentos para declararla. Pero no, es mejor citar principios indeterminados y conceptos bien vagos para ¡zas! mandar la solución que creen justa.
Quizás por eso cada vez bajo más mis expectativas con los jueces. Uno antes esperaba que sean buenos. Luego que solo sepan aplicar el derecho. ¿Hoy? Solo que no sean entrometidos.
El dato de color: antes de ser juez del circuito de Columbia menos de dos años, el bueno de Roberts fue Procurador General Adjunto de Estados Unidos durante el gobierno de George H. W. Bush.
Y sí. Si podés elegir a quien va a cantar bolas y strikes, al menos que sea el que laburó para tu papá. ¿O no?
Sí, esto fue un hilo el 08/06/25.
Un comentario sobre “El rol de los jueces según John Roberts”