¿Cuál es la función de la Justicia? ¿O, mejor dicho, su importancia? Algo así se preguntaba Alfredo Colmo hace muchísimos años. Aclara que la justicia por antonomasia es la judicial, pues “Decir Justicia a secas es referirse a la judicial, a la de los Tribunales”.

¿Qué misión tiene la Justicia? Para Colmo, “es popular la opinión de que la Justicia no tiene otra misión que la de resolver pleitos”.
En realidad, para él, es más exacta una vieja concepción, un poco old fashion, eso sí, según la cual la Justicia tiene como función aplicar la ley. ¿Se acuerdan de eso?
Más exacta es la concepción según la cual la Justicia tiene por función aplicar la ley, o, más ampliamente, aplicar el derecho, ajustando las situaciones ocurrentes a los principios jurídicos que deben regirlas.
Ojo, mucho no le convence, porque la ley o el derecho no deja nada sin prever según él y el juez queda así solo, intelectualmente, como un comerciante que acomoda sus productos en sus estantes. Triste la situación para Colmo.
…la ley o el derecho no deja nada sin prever, y al magistrado no le queda sino analizar la situación sometida a él para luego encuadrarlas en el correspondiente marco jurídico. La función no diferiría, salvo en lo intelectual, de la de un comerciante o un ama de llaves, que distribuyen en los estantes y cajones de sus negocios o despensas los nuevos artículos que van recibiendo.
¿Entonces? Colmo tira frase y dice: “La justicia es expresión de vida”. Faaaa…
Ojo, Colmo aclara que no quiere formular un concepto de justicia. No está haciendo un tratado de filosofía de la Justicia, no, para nada. No va por ahí la cosa. ¿Entonces?
Pues quiere resaltar la importancia de la Justicia. Lo hace con una anécdota histórica en la que mete al ex canciller alemán Bismarck y dice que una falla se permite en cualquier cosa, pero no en la Justicia (sí, menos mal que Colmo no vivió en nuestros tiempos, porque se volvía a morir).
Lo que deseo es hacer resaltar la profunda y alta importancia de la Justicia. Cuando Bismarck preguntó de entrada a cierto político nuestro que le vistada “¿cómo anda la Justicia en su país?, le indicó con ello todo un formidable programa de gobierno. Se concibe la falla en cualquier cosa, mas no en la Justicia. Una falla en esta, es falla en pared maestra. Como que sobre ella se asienta todo el edificio social.
Y luego arremete con la parte educativa de la Justicia, que es más que resolver pleitos. Tira varios sablazos que, lamentablemente tienen indudable actualidad.
Primero: cortemos las chicanas, dice Colmo, hay que reprimir “la inconducta y la mala fe”.
Segundo: simplifiquemos hermano. ¿Qué cosa? “los juicios, ahorrando gastos, tiempo y preocupaciones”.
Tercero: viejita, eliminá tu vanidoso “es mi criterio” por el objetivo “es el derecho”. Obvio, no lo dice así, pero pega en el palo.
Cuarto: “pensá la jurisprudencia que está sentado a futuro, que no lo complique que ya tenemos muchas complicaciones en la vida”.
Quinto: “tenés que acompañar la vida, ojo, sin salirte de las leyes, pero tampoco atándote a una tradición inconsulta”.
Sexto: “hermanito, sacudíte los prejuicios, las normas intentan sujetar la vida inútilmente, que es puro cambio y evolución”.
Séptimo: “no hay que armar quilombos siempre, sino prevenirlos, usá los medios alternativos de solución de conflictos para prevenirlos” (tampoco lo dice así, pero casi, un adelantado el hombre).
¿Es mucho? ¿No me creen? Les dejo el texto puro:
Es actividad eminente moralizar, reprimiendo la inconducta y la mala fe. Es actividad eminente simplificar los juicios, ahorrando gastos, tiempo y preocupaciones. Es actividad eminente sobreponer al amor propio y a la personal vanidad del subjetivo criterio, lo objetivo y superior del juicio, que es todo un símbolo, y del derecho mismo, que es una bandera y un norte. Es actividad superior prever en la solución de un litigio las posibles ulterioridades de una jurisprudencia en tal virtud sentada que no cree dificultades, ni reste ni implique una involución. Es actividad superior marchar con la vida, sin salirse de las leyes, en vez de ceñirse a la inconsulta tradición. Es actividad superior sacudir el posible influjo de cualquier prejuicio: las normas fijas, sobre todo en materia de convicciones individuales, son tan falsas como todas las reglas que pretenden sujetar la vida, permanente evolución y cambio, al lecho procustiano de cualquier cartabón. Es actividad superior prevenir litigios agotando los medios conciliadores que impidan su nacimiento o su prosecución.
Pero, por si fuera poco, Colmo cierra con su definición de lo que es la mejor Justicia. ¿Cuál? Pues, “la que tiende a hacer inútil o innecesaria a la Justicia”. Aplausos por favor.
Sí, esto fue un hilo el 06/04/25.
Un comentario sobre “Colmo, la función y la importancia de la justicia”