Pidan y se les dará

Esta entrada también podría titularse “Del dicho al hecho: parte 2”, pues es la secuela del caso que conté por acá.

Cortesía de ChatGPT by DALL·E

A veces uno hace lo que dice que va a hacer e incluso logra que más o menos se aplique la ley, pero no es suficiente. ¿Entonces? Pues hay que hacer más. En una de esas, la pegamos. Y eso es lo que me pasó allá por 2018.

El caso tenía la dificultad de querer cobrar los alimentos. Ya había logrado que como medida para asegurar el cumplimiento se nos concediese el embargo y secuestro de un automóvil del demandado. Todo iba para su remate y así, con lo obtenido, cobrarse la deuda…

Sin embargo, un día vino la clienta y me dijo: “Doc, en el remate vamos a conseguir menos plata. Yo consigo un vendedor que seguro me pagará más”. No atiné más que hacer lo que me enseñó mi formación católica: pedir con esperanza que nos den.

Hice el planteo a la jueza de primera instancia (que era la que originariamente no había querido secuestrar el automotor). Aunque no lo crean (ni yo lo creí en ese entonces), la jueza, tal vez porque sabía que, si me decía que no, íbamos a terminar nuevamente en cámara o porque entendió que realmente era lo mejor para el caso, nos concedió la autorización. La clienta vendió el auto y así se hizo con el dinero por la deuda alimentaria.

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