¿Vos me decís que ante un proyecto de ley de juicio por jurados no cuestionaron unanimidad, paridad de género, irrecurribilidad de veredicto absolutorio, jurado estancado y nuevo juicio y solo hablan de la toga y el martillo? ¿En serio? Sale entrada que recuerda la cuestión…

Primero, antes que nada: yo casi que ya no uso ni traje o camisa, así que puede parecer extraño que explique (o intente explicar) el uso de la toga y el martillo por parte de los jueces. Por eso tomo la reflexión de la jueza Carolina Crispiani.
Aunque no lo crean, la toga y el martillo se usan en toda Latinoamérica y el Caribe. Es más, la toga la usan tanto la Corte Interamericana de Derechos Humanos como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Está bien, se usa, pero solo porque se use no es razón para usar. Si quieren un por qué, es porque tanto la toga como el martillo son los atributos universales de la jurisdicción y dotan de validez a sus actos. La toga indica que las personas que la usan son jueces. Y cuando se la sacan, son ciudadanos.
¿Pero cómo esa práctica extranjerizante y repulsiva se usará en nuestro país? Les cuento, ya se usa en Chubut, donde este año empezaron los juicios por jurados. Los jueces usan toga y martillo. Nadie se murió ni se escandalizó. Acá, fotos para que los incrédulos como Santo Tomás, vean y crean:

¿Che pero en serio me decís que es una cuestión simbólica? ¿Por qué importa o debería importar? Y sí, los símbolos, en especial en una sala de justicia, importan. Como la baranda que separa a los jurados y que Crispiani explica magníficamente al recordar una explicación a los miembros del jurado: “Desde donde están sentados se puede ver una baranda que los separa a ustedes, los jurados, del resto de nosotros y del público. Esa baranda –que especialmente ha confeccionado la Corte para este juicio– es el símbolo de la privacidad que los jurados tradicionalmente acordaron entre ellos. Simboliza el límite entre la sociedad civil y el Estado, un límite que el Estado no puede sobrepasar. Dicha privacidad constituye un derecho adquirido del jurado que se ejercita respecto de todos nosotros, de todos los demás”.
¿Cuál baranda? Una baranda como la de esta foto, de una sala de jurados bonaerense.

Elijo ver el vaso medio lleno. Piensen que hace 15 años no había jurado clásico en ninguna parte del país y había que defender todo. Lo más cercano a una toga era el libro de Ángel Ossorio. Hoy la discusión pasa por toga y martillo. De no creer.
Las fotos fueron sacadas de aquí, gracias a la Asociación Argentina de Juicio por Jurados como siempre.
Sí, esto fue un hilo el 04/01/24.
Un comentario sobre “El alma de la toga… y del martillo”