El otro caso «Verbitsky», el del «asqueroso» Belluscio

El último verano leí dos libros. Uno, “Un mundo sin periodistas” de Horacio Verbitsky y otro, uno que era de mi difunto padre, “Doble agente” de Gabriel Levinas. Ambos tratan, al pasar, el que para mí es “el otro caso Verbitsky, el del «asqueroso» Belluscio.

El último verano leí dos libros. Uno, Un mundo sin periodistas de Horacio Verbitsky y otro que era de mi difunto padre, Doble agente de Gabriel Levinas. Ambos tratan, al pasar, el que para mí es “el otro caso Verbitsky, el del asqueroso Belluscio».

Digo el otro caso “Verbitsky” porque en la facultad estudié el famosísimo del hábeas corpus colectivo del 2005, pero este, de la nueva década infame, del 90, no había entrado en mi radar. Y me pareció curioso cuando lo leí, no sé si el año pasado.

Viaje en el tiempo al 06/03/88 (yo no había nacido). Épocas de Carlos Saúl Menem como presidente. Conocidas eran sus ganas de reformar la corte (cosa que finalmente hizo) y un proyecto para eso había tomado estado público.

Augusto Belluscio, integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación desde 1983, designado por Alfonsín, en una entrevista había afirmado que el proyecto “le daba asco”. Clarito el hombre, sin eufemismo alguno, tan comunes hoy en día al momento de declarar.

¿Qué hizo Horacio Verbitsky? Pues en una nota, subtituló “El asqueroso Belluscio”, haciéndose eco de la opinión del juez. Por supuesto, a este no le hizo ninguna gracia. Es más, parece que se enojó, pues lo querelló por injurias.

La corporación judicial se puso la gorra. La jueza cambió la acción privada de injurias a la acción pública de desacato y condenó a Verbitsky. La Cámara de Casación confirmó la sentencia. Obvio, la Corte Suprema de Justicia de la Nación le rechazó el recurso extraordinario federal. El periodista llevó el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el 05/05/92.

De acuerdo a la versión de Verbitsky, en el seno de la CIDH arreglaron el caso con el compromiso de Argentina de derogar el delito de desacato (artículo 244 del Código Penal). Eso se cumplió con la Ley 24.198 de 1993.

Sin embargo, es interesante la versión alternativa, con el protagonismo de Menem. 1993. En una visita a Neuquén, una mujer lo cruzó y lo insultó con un corte de mangas. La Policía, siempre presta a hacer cumplir la ley, la detuvo.

Dice la leyenda que cuando el riojano se enteró, se indignó. Ordenó la inmediata liberación de la noble ciudadana, levantó el teléfono y dio la orden que se elimine el desacato del Código Penal. Faaaa… Sí, Menem lo hizo.

¿Dos visiones alternativas o complementarias sobre el mismo hecho? Casi como los evangelios o, más pedestre y acá en el tiempo, como Elige tu propia aventura.

El archivo con el informe sobre la solución amistosa, se los dejo acá. La anécdota de Menem, Neuquén y el corte de manga, aquí.

Sí, esto fue un hilo el 18/08/24.

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