La entrada de hoy es cipaya, pues intenta condensar la vida de Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos en varias anécdotas que, cuando me las contaron, no las podía creer.

1. Aunque no lo crean, Hamilton no nació en suelo norteamericano. ¿Cómo? Así es, como lo leen: nació en Charlestown, Isla Nieves, actual San Cristóbal y Nieves.
2. Cuando era chico, era pobre. Encima, quedó huérfano de madre y lo abandonó su padre. Sin embargo, era bastante despierto. Hizo un ensayo y la pegó: el pueblo hizo una colecta y le pagó así su educación en las colonias.
3. Lo que es por muchos conocido: en Estados Unidos junto a James Madison y John Jay escribieron El Federalista con el objetivo de influir en el voto a favor de la Constitución norteamericana. Y lo lograron.
4. George Washington lo nombró en el cargo más importante que podía ocupar a pesar de no haber nacido en el territorio de Estados Unidos: Secretario del Tesoro. Obvio, Hamilton descolló en su puesto.
5. Fue el primer político involucrado en un escándalo sexual. En su versión de los hechos, inició una relación extramatrimonial con María Reynolds. La cosa es que su esposo en un principio dio el ok pero luego lo terminaron chantajeando.
En el medio, acusaron a Hamilton de usar el dinero del tesoro para pagar el chantaje. Casi termina batiéndose a duelo con James Monroe (sí, el de la famosa doctrina) pero entonces hizo lo increíble… ¡Publicó un folleto de 100 páginas donde expuso todo el asunto! Es el Panfleto Reynolds. ¿Y su esposa? Lo perdonó. Monroe no lo hizo. Hamilton mantuvo así su reputación pública, al menos en que no había robado.

6. Elección presidencial de 1800. John Adams, federalista, queda fuera de la carrera. Empatan Thomas Jefferson y Aaron Burr, demócratas-republicanos. Define la Cámara de Representantes.
Ninguno de los dos era santo de devoción de Hamilton, federalista. Sin embargo, según dice la leyenda, se movió para hacer elegir a Jefferson, a pesar de sus múltiples diferencias.
¿Por qué? Según me contó un guía turístico, dijo: “Prefiero votar por aquel que tiene principios, aunque errados, que por aquel que no los tiene”. Sí, durísimo.
7. Obvio, esto a Aaron Burr no le hizo ninguna gracia. Hoy mandaría una carta documento o, a lo sumo, ponéle, una mediación o una demanda por daños y perjuicios. Pero en el siglo XIX eran machos: retó a duelo a Hamilton.
La respuesta de Hamilton: “Como caballero, no puedo rehusarme a un duelo con Burr. Pero como cristiano, no puedo matarlo”. He ahí el dilema.
Así, llegado el gran día, con padrinos y pistolas, Hamilton y Burr se enfrentaron. Contaron los pasos y giraron. Hamilton cumplió su palabra: disparó al aire. Burr no. Fue certero y su pistoletazo mató al padre fundador.

Y así murió Alexander Hamilton, aunque parezca increíble, en un duelo con el vicepresidente de los Estados Unidos. Otras épocas. Si quieren disfrutar de la historia y la música, este video sobre Hamilton, el musical, es maravilloso.
Sí, esto fue un hilo el 21/07/24.
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