La entrada de hoy se mete con lo que más presumimos los abogados: nuestra maravillosa prosa, que nos envidiarían artistas como Shakespeare y Cervantes. ¿Ah no? ¡Mala mía!

¿Empecemos el recorrido con cuestiones absolutamente innecesarias? Pica en punta el “respetuosamente digo”. No porque nosotros digamos que somos respetuosos lo somos. Además, tratar respetuosamente es la regla. No hace falta aclarar.
1. “En legal tiempo y forma…”. ¿Es joda? ¿En serio usted cree que estará en tiempo y forma solo porque lo dice? No, amigo, depende del papel/PDF y del cargo, no de palabras bonitas.
2. “…siguiendo instrucciones de mi mandante…”. ¡Se presume que seguís lo que te dijo el mandante hermano! ¿Por qué lo aclarás? ¿Por qué?
3. “…vengo a…” (expresión que puede ser precedida del ineludible “que”). Así le sonará el “que vengo a contestar demanda” o “que vengo a interponer recurso de apelación”. ¿Por qué no elegimos los breves y simples “contesto demanda” o “apelo”?
4. “…por las consideraciones de hecho y de derecho que paso a exponer”. ¿En serio? ¿Es necesaria esta frase que ocupa espacio? ¿No es obvio que hay capítulos de HECHOS y DERECHO que siguen al OBJETO?
5. “Recuso sin causa”. No hermano, siempre hay una causa, lo que pasa es que no podés decir que el juez te cae gordo o que no te gusta la cara o que el juzgado es muy lento o cualquier cosa. Poné “Recuso sin expresión de causa”. Digo.
6. “Acompaño poder cuya copia juro es fiel de su original y se encuentra vigente”. Frase espantosa cuyo oscuro origen se pierde en el tiempo de las Olivetti y las Remington. ¿Norma para eso? Creo que no la hay.
7. “Proveer de conformidad que Será Justicia”. Frase que usamos para ocupar lugar o porque no sabemos cómo terminar un escrito. Puede ser usada también el JUSTICIA en modo abogado gritón. Como se dice, es como bocina de avión…
En fin, de vez en cuando está bueno que los abogados pensemos un poco las cosas que hacemos todos los días. Quizás le veamos otro sentido o, incluso las mejoremos. En todo caso, podríamos escribir mejor.

La fuente de todas estas expresiones usuales pero estériles de los escritos forenses es un artículo del colega Eduardo A. Díaz que encontré el otro día en la computadora y que lo tengo por acá.
Sí, esto fue un hilo el 28/04/24.