Cuando Tucumán eligió dos insanos como legisladores

¿Si no estoy en mis cabales puedo ser legislador? La pregunta da para un sinnúmero de respuestas en tono de broma. Sin embargo, la entrada de hoy es de tono electoral y mezcla un poco de historia, política y, obvio, derecho.

1933. Tiempos en los que gobernaba la provincia de Tucumán, Juan Luis Nougués con su Partido Bandera Blanca. Había ya tenido un paso exitoso por la Intendencia de San Miguel de Tucumán en 1927 donde había llegado con 4.731 votos.

Un hombre singular, parece, pues hizo arrancar las puertas de un Hospital porque “la enfermedad no tiene horario”. La historia podría llamarlo “el gran pavimentador”, pues pavimentó 1.047 cuadras de la ciudad capitalina. Lo reeligieron en 1929.

Pero 1933 no era su año parece. Ya gobernador se enfrentó hasta con los estudiantes, que armaron ¿una huelga? en la que se plegaron los gremios e hicieron de la ciudad un caos por tres días. La muchachada no le perdonó la mano dura de la Policía.

¿La oportunidad para la revancha? En abril de ese fatídico año, había elecciones para cubrir dos vacantes en la Legislatura. Bandera Blanca presentó sus candidatos, pero tanto la Unión Cívica Radical como el Partido Demócrata Nacional se abstuvieron.

¿Entonces? Los estudiantes armaron la “Agrupación Estudiantil Bandera Negra” y presentaron candidatos propios. Sí, la juventud de esa época no se andaba con chiquilinadas parece…

¿Los elegidos? El “ingeniero” Burgos y el “doctor” Fernández, que la época recuerda como “dos deficientes mentales”. Los jóvenes los vistieron con galeras y generosos anteojos, que no le envidiaban nada a las extrañas declaraciones de los candidatos a la prensa.

La broma se fue de las manos (sí, la oposición la fomentaba): Bandera Blanca también se abstuvo. ¡Entonces la dupla Burgos-Fernández fue proclamada como electa por la Junta de Escrutinio!

Eso sí, la junta aclaró que cometía semejante acto “librando al juego normal de los organismos constitucionales competentes, el poder de casación para corregir los extravíos de la virtud republicana”.

Así, en el medio de las carcajadas de toda la provincia, la Legislatura corrigió “los extravíos de la virtud republicana” mediante el uso de sus facultades, por una unanimidad atronadora y rechazó los diplomas de los electos. Aparentemente se habrían basado en el artículo 52 de la Constitución de 1907, que indicaba que «Cada Cámara es Juez exclusivo de las elecciones de sus miembros y de la validez de sus títulos. En este caso, como en los demás en que proceda alguna de ellas como juez o cuerpo elector, no podrá reconsiderarse su resolución».

De esta forma, en Tucumán, dos «insanos» fueron legisladores… por tres horas, ponéle, pero… ¿Quién les quita lo bailado? Aquí los ven…

De esta maravillosa (y curiosa) historia, me enteré por mi papá y por este artículo que escribió en su momento Carlos Páez de la Torre (h) en el diario La Gaceta acá.

Sí, esto fue un hilo el 16/04/23.

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