El mismo amor, la misma lluvia

Un tema con el que varios abogados (me inluyo) tenemos (serios) problemas: el uso de «el mismo, la misma, los mismos y las mismas».

Siempre uso la película El mismo amor, la misma lluvia (1999) de Juan José Campanella, con Ricardo Darín y Soledad Villamil, antes de El secreto de sus ojos (2009), de ejemplo cuando quiero explicar esto.

El tema es simple, pues muchas veces usamos «el mismo, la misma, los mismos y las mismas» para referirnos a algo que hemos escrito antes. O sea, lo usamos en vez de «este, esta, estos, estas» o el «sus, su» o «el, ella, ellos, ellas» o directamente, nada.

Así, es común encontrar en sentencias y en escritos judiciales cosas como estas…

Y las podemos evitar. Siempre vuelvo a El mismo amor, la misma lluvia. ¿El mismo qué? ¿En relación a qué? ¿O a quién? Me pregunto al redactar, me acuerdo de la película y zafo de la trampa. O no… nadie está exento de caer en la tentación de la «mismidad» como pronombre.

No, no es capricho ni tampoco tiene poca importancia. Como abogados tenemos que aspirar a escribir mínimamente bien, por lo menos. Al fin y al cabo, trabajamos con las palabras.

Hace mucho en el Centro de Información Judicial@cijudicial dieron estas lecciones de redacción. Quizás están desactualizadas, pero están buenas.

En algún momento compilé todas las lecciones en un mega PDF. Lo comparto por si a alguien le interesa.

Sí, esto fue un hilo el 19/06/22.

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